Los cambios que se esperan del Elche C.F. de Martín Anselmi
El técnico bonaerense plasmó su sello en el debut liguero contra el Dépor como viene haciendo desde su llegada
Anselmi durante la rueda de prensa en Riazor / LaLigaLa ‘era Anselmi’ al frente del banquillo del Elche C.F. ya ha comenzado. El técnico argentino viene plasmando su sello desde su debut en pretemporada ante el Kaizer Chiefs, eso sí, con un equipo todavía en construcción, con los fichajes más tardíos desde la llegada de Christian Bragarnik a la propiedad y apoyándose en la cantera para completar una plantilla aún por definir.
El entrenador argentino remarcó tras el duelo en Riazor las diferencias respecto al juego de Sarabia: “No es casualidad que yo esté aquí sentado. El club tiene una esencia en cuanto a un modelo de juego, quería darle continuidad a cosas que se estaban haciendo. A la hora de atacar tenemos la misma sensibilidad por el juego. En cambio, a la hora de defender se vio otra cosa diferente con respecto a la temporada pasada. Ellos marcaban al hombre, nosotros creemos que tenemos que defender como equipo, entender cuándo hay que saltar o ir en presión a pares”.
Lo cierto es que el pasado lunes ya se pudieron apreciar algunos de los detalles que marcarán al Elche de Anselmi a lo largo de la temporada. El equipo franjiverde fue, por momentos, una extensión de lo visto con Eder Sarabia, controlando la posesión del balón (llegó a alcanzar el 75% por tramos), construyendo con paciencia y buscando ser protagonista a través de la pelota. Una de las principales diferencias apareció en la presión defensiva, con dos e incluso tres futbolistas saltando sobre el jugador que tenía el balón con el objetivo de recuperarlo lo antes posible.
También hubo novedades en la salida de balón, donde Matías Dituro está llamado a volver a tener un peso trascendental (a la espera de ver si llega otro portero). El argentino se convierte en un futbolista de campo más, atrae a los rivales y busca encontrar al hombre libre aprovechando su buen manejo de balón. Una propuesta que no está exenta de riesgos y que pudo costarle caro al Elche el pasado lunes, cuando uno de esos errores estuvo cerca de acabar en gol del Dépor. Pese a ello, Dituro completó 56 pases durante el encuentro en Riazor, con un 71% de precisión.
Otra de las novedades que se están viendo con Anselmi es su capacidad para reconvertir futbolistas. El caso más claro es el de Fede Redondo, presentado por el club ilicitano como un centrocampista llamado a aportar creatividad, trabajo y jerarquía. El técnico argentino, ya sea por sus cualidades o por necesidad ante la falta de efectivos, lo ha situado como eje central de la zaga, acompañado por Affengruber en el perfil derecho y Chust en el izquierdo. Todo a la espera del regreso tras la lesión de Bigas, ya que Diaby no cuenta para Anselmi.
La cantera también tiene un papel importante para el técnico argentino. Ante la ausencia de fichajes, Anselmi se está apoyando en los futbolistas del Ilicitano, hasta el punto de hacer debutar en Primera División a Umaru Konaré y Álvaro Padilla. Una vía que permite al entrenador completar las necesidades de la plantilla mientras el club termina de configurar el grupo definitivo.
Uno de los cambios más significativos se ha producido en el balón parado. Con Anselmi, las acciones a estrategia vuelven a cobrar especial relevancia como vía para generar peligro. La temporada pasada hubo que esperar hasta la jornada 27 para ver el primer gol del Elche a balón parado, mientras que en Riazor el tanto de Aguado nació de un saque de esquina. La otra ocasión más clara del encuentro también tuvo su origen en un córner y terminó con una gran intervención del guardameta local al disparo de Ali Houary.
Más allá de los resultados y de los nombres propios, las primeras jornadas permitirán comprobar hasta dónde llega la transformación que pretende Anselmi. El técnico ha heredado una idea ofensiva con puntos en común con la etapa anterior, pero introduce matices importantes en la presión, la defensa colectiva, la salida de balón y el balón parado. Con una plantilla todavía en construcción, el gran reto será convertir esas señas de identidad en automatismos y, sobre todo, mantenerlas cuando el equipo disponga de todos sus efectivos.










